un pequeño mounstrejo brota de mis entrañas, que guarda ira... mucha ira,
amigo, he sido subestimada ¿como un ángel no puede nunca ser demonio?
porque en mi ser se escondió mi nobleza y ahora grita secuestrada, ahogada... torturada.
Se cansa, ¿no perece?, no, no puede, se sostiene lacerada, lastimada,
Es siempre la esencia, aunque su escenario ahora sea lúgubre, oscuro, muerto, maldigo esa hora,
ese sentimiento, el mismo que odio con fuerza, el mismo, lo odio, y cae, cae, cae, cae profundo...
y reina, reina y me corta la cabeza y es una incansable lucha, la luz de mi odio contra lo oscuro de mi imperturbable ser.
Ay amigo, ya en mi no existe un ruego, está vencida la esperanza, soy otro ser que se perdió en el camino, en la corriente donde las almas no fluyen, se arrastran y no hay ser. no hay héroe, ni guerrero, ya solo esta capturado en la oscuridad.
Amigo... mutada me encuentro.
Perderé la cabeza


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